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Cómo apreciar una obra de arte contemporáneo y no morir en el intento

Ana Musgrave
26 ago
2 min de lectura


Bienvenido Quodnauta a este espacio de encuentro. Hoy quisiera que compartiéramos una vivencia que no es del todo inusual.


Es probable que al pararnos frente a una obra de arte hayamos experimentado   incomprensión o  desconcierto. El arte contemporáneo no ofrece respuestas únicas ni verdades absolutas; su verdadero propósito es sacudirnos por dentro, hacernos pensar o activar nuestros sentidos.  En lugar de preguntarnos ¿qué significa?, ¿qué es?, podemos cambiarlo por ¿qué me hace sentir?, ¿me da paz?, ¿me confunde?, ¿me da energía?, ¿me incomoda?, ¿me complace? Si provoca una emoción, la que sea, la obra ya cumplió su misión, no has muerto en el intento de interpretarla; al contrario, acabas de conectar con ella.


A veces, el artista busca que admires su técnica y maestría con los materiales. Otras, el objeto pasa a un segundo plano y lo que realmente importa es la idea que esconde: una crítica social, una reflexión sobre el tiempo o el amor, la temática no tiene fin y cambia según el ángulo desde el que la miras. 


Conviene no olvidar que las expresiones artísticas no buscan la aprobación de todos, el arte no apela a todo el mundo por igual, y ahí reside la verdadera libertad del espectador. Disfrutar del arte es una experiencia individual y evolutiva: descubrir que un género no es para uno, no anula la riqueza del resto de las disciplinas. Siempre hay una obra deseando conectar contigo, esperando a que actives tu propio código de lectura. La apreciación es un proceso puramente individual y subjetivo. 


Te proponemos un recorrido de descubrimiento para conectar con obras que inspiran  nuevas perspectivas, con aquello que te pueda generar curiosidad.


Ana Musgrave para QUOD Gallery.

 
 
 

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